Las entidades adheridas entienden que la base principal de su fuerza recae en las personas directivas, socias, voluntarias, profesionales, colaboradoras y destinatarias, por cuya razón se deben promover medios, estrategias y técnicas para estimular la participación y la información de todas ellas y a todos los niveles.
La organización de la entidad estará claramente definida y será transparente, el funcionamiento se articulará igualmente mediante la definición de tareas y responsabilidades, tanto técnicas como políticas, junto a los adecuados canales de comunicación multidireccionales. Un reglamento de régimen interno y un organigrama que recojan estas cuestiones pueden ser clarificadores.
La participación interna se fomenta en una constante y regular política informativa dirigida a todas las personas sobre la situación de la asociación y las actividades que se desarrollan.
Los órganos de gobierno; Juntas Directivas, Patronatos, Consejos, etc..., estarán compuestos por personas o entidades que participarán de forma gratuita en la dirección de la entidad, se renovarán con cierta regularidad, tendrán un funcionamiento democrático y arbitrarán los mecanismos necesarios para garantizar la participación.
Las personas con una relación laboral o profesional con la entidad, en ningún caso serán más del 40% de la composición del órgano de gobierno de la entidad. Así mismo será incompatible el formar parte del órgano de gobierno y de la representación de las trabajadoras y trabajadores a través del comité de empresa o similar